sábado, 11 de agosto de 2007

V

Había terminado mi carrera universitaria pocos años atrás. Estudié una ingeniería en telecomunicaciones, lo que reafirmaba mi postal de intelectual. Después de egresar, estaba aplicando mis conocimientos, me sentía seguro de mi mismo. En algunas ocasiones tenía que trasladarme por semanas hacia alguna ciudad a dirigir, analizar o implementar algún proyecto. La recompensa monetariamente hablando era atractiva, sólo que cada vez sentía que la rutina se apoderaba de mi vida.


Casi no frecuentaba a mis viejos compañeros, sabía poco de ellos. No soy de las personas que socializan con facilidad, aunque las pocas amistades que tenía bastaban para no sentirme solo en algún aprieto. Y una de aquellas personas había organizado la reunión esa noche. Ver caras conocidas me hizo recordar viejos tiempo, intercambiar experiencias, anécdotas, curiosidades y comprobar que debía cambiar mi estilo de vida.

Esas eran las preocupaciones que se suponía debía tener aquella noche. Pero lo que estaba sujeto a mis neuronas era la forma de poder eludir a mis perseguidores. Una luz de esperanza estaba en la voz de aquella chica. Era lo único que tenía.

Con la habilidad de un contorsionista, pude conectar el manos libres, mientras pasaba semáforos en luz roja. Y mis perseguidores se aproximaban cada vez más. Temía que pudieran utilizar armas, pues de ser así no habría salida. Cuando por fin logré conectarlos, empecé la conversación con Ángela, aunque no sería como hubiera imaginado.
- ¿Cómo vas a sacarme de esto? - exclamé. – ¡Tengo que hacer algo rápido!-
- Tranquilízate, vas por el boulevard Alfonso Ruiz, sigue por el mismo camino, no te detengas, hasta llegar al cruce con Félix Zuloaga. Ahí gira a mano derecha. Aquí estaré, no colgaré – dijo con voz serena.
- Espero que sepas lo que hagas. Si salgo de esto voy a necesitar una buena explicación – repuse.
- Sabrás sólo lo necesario

Aumenté la velocidad a una forma considerable. Tenía la ventaja de que mi auto, al ser tamaño compacto, podía realizar maniobras que mis perseguidores no haría con facilidad. Tarde un par de minutos en llegar a la intersección e hice lo que aquella chica me había indicado.

- Ahora vamos por la avenida que me indicaste, ¿Qué más debo hacer?-
- Avanza hasta llegar a la gasolinera que se encuentra a tu derecha, baja del auto y entra en la tienda que ahí se encuentra. Dirígete al fondo, a la bodega. Y al llegar ahí no hagas nada, ¿entiendes?-
- Claro, solo que espero que sepas lo que hagas- contesté.

Llegué muy de prisa a la estación de gasolina. Ni siquiera apagué las luces de mi auto, bajé y entré a aquella tienda. El encargado me miró, pero no dijo nada. Escuche el rechinido de las llantas de la camioneta, giré y vi como aquellos hombres bajaban, pero con mucha calma. Parecía que había caído en la trampa. Pero aún guardaba las esperanzas. Pasé la puerta trasera, y ella estaba ahí. Me tomó del brazo con mucha fuerza, y dijo:
- Ocúltate en detrás de aquellas cajas. Si ves que estoy en problemas, corre, aborda mi auto y huye. Toma las llaves. Si eso llegara a pasar, mucha suerte.-

Ni siquiera le hice cuestionamientos, solo obedecía y me oculté. Ella permaneció inmóvil, a unos cuantos metros de la puerta, y yo esperaba lo peor. De pronto los pasos se hacían más fuertes. Se acercaban. Se abrió de golpe. Las dos figuras entraron y cerraron con gran fuerza la puerta.

No había logrado ver al conductor de la camioneta, pero ahora distinguía con gran claridad sus rasgos. Iba completamente de negro, con una gran gabardina.
Era alto, complexión delgada, sus ojos tenían un toque azul, sus manos alargadas y blancas, me hacían recordar un cadáver. Pero era muy diferente a su compañero, tenía porte. Y empezó una conversación con aquella chica.

- ¿Porqué interfieres en esto? No hay esperanza, lo sabes.-
- No la hay, pero estamos aquí para crear una nueva.

Aquél tipo solo emitió una desagradable sonrisa, y aquellos personajes tomaron la actitud de agresión. Iban a atacarla, y yo no podía dejar que eso pasara, tenía que hacer algo. Si de todas formas el destino estaba en mi contra, no iba a quedarme con los brazos cruzados. Pero antes de poder hacer algo, los dos sujetos se abalanzaron hacia ella. Se movía muy rápidamente, pero para mi sorpresa, ella se defendía muy bien. De pronto, el tipo de aspecto de desequilibrado alargó sus uñas, algo así como una especie de navajas. ¡Cómo diablos pudo hacer eso! Pero a estas alturas ya nada me sorprendía.

Comenzó a moverse muy ágilmente, a tal grado que acorraló a la chica. Entonces los dos se le aproximaron, parecía que todo terminaría. No iba a quedarme así. Saque valor de lo más profundo que tengo y me arrojé contra el tipo de las cuchillas. Lo tomé por la espalda, pero este de pronto se volvió, me tomó del cuello con una de sus manos y me arrojó hacia una esquina. Fue con una fuerza que sobrepasaba los límites, sentí que me rompió las costillas, y ya no tenía energía para levantarme. Súbitamente, aparecío frente a mí, pensaba que fallé en el intento de protegerla, y quise mirarla por última vez. Aquel tipo la sujetaba contra la pared, ella me observó y sus ojos me inspiraron confianza. Con dos movimientos logro zafarse, y aplico un pequeño toque que hizo al sujeto perder el conocimiento. Lo supuse porqué cayó de golpe.

Instantáneamente, se dirigió hacia mi captor, este logró darse cuenta, pero fue demasiado tarde, pues tomó sus manos con las suyas, acercó su boca a su oído, mencionó algo y aquel tipo emitió un grito ensordecedor, parecía más bien un gruñido, igual que aquel “ente” hizo frente a la puerta de mi habitación. Comenzó a perder el control, ella sacó algo de su bolsillo, lo presionó sobre su frente, y sucedió algo muy desagradable. La piel de aquél tipo comenzó a caérsele, y después sus músculos, hasta que quedaron sus huesos, que se convirtieron en cenizas. No daba crédito a lo que había ocurrido, lo único que me alegraba era estar a salvo.

Ella me miró y muy enfadada dijo:
- Desobedeciste mis indicaciones, ¿Qué diablos estabas pensando al hacer algo tan estúpido como eso? No tenías que preocuparte por mí.
No supe que responderle, pero antes de que lo hiciera, me abrazó. Ahora por fin me daba cuenta de que realmente no me dejaría solo en estos momentos.

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Otra parte mas de este ejercicio. Saludos a Viremar que me echa la mano con esto jaja y me da ánimos.

viernes, 10 de agosto de 2007

IV


La luna estaba resplandeciente dentro de la inmensidad de la noche. El viento golpeaba mi rostro, las estrellas dispersas en el cielo, adornaban el ambiente. Me encontraba manejando mi auto en una desolada arteria de la ciudad, a un par de horas de que se presentara el alba. La reunión, después de haberla deseado tanto, por fin se había presentado. No fue algo memorable, pero cumplió la función de distraerme un poco. Aunque en el fondo no dejaba de pensar en lo ocurrido unas horas antes…

No había bebido lo suficiente, por temor a cometer algún accidente o ser presa fácil de algún agente de tránsito. La soledad de la ciudad me hacia sentir una tranquilidad, me servía para hacer conjeturas, preguntas, enigmas, que siempre me hacían ver que no sabía que había pasado ni que pasaría.

Faltaban una distancia considerable para tomar la salida que me llevaría a mi hogar, cuando de pronto emergió una camioneta, modelo reciente, de un negro impactante, llamaba la atención aunque fuera la mitad de la noche. Se posicionó sobre mi carril y aceleró bruscamente. Soy muy nervioso cuando este tipo de acciones suceden así que decidí tomar el carril de baja velocidad y continuar con mis pensamientos.

Pero ésta se puso a la par con mi auto. Mantenía la misma velocidad que yo, no había salida próxima y solo podía distinguir una figura en la parte del copiloto. Disminuía la velocidad y esta a su vez hacía lo mismo. Aceleraba y se emparejaba conmigo. La situación se volvía cada vez más tensa, era claro, el tipo de la camioneta quería amedrentarme o algo por el estilo. Y mi auto no podría hacerle frente a tal portento de máquina.

De pronto, el cristal bajó y pude observar al copiloto. Hice un movimiento con la mano, para llamar su atención. Como solo miraba su perfil, me percaté que tenía una argolla en su oreja, su cabello era muy largo, y parecía usar un saco muy extraño.

Giró su cabeza y mi mente se impregnó de aquella imagen, que no ha sido fácil olvidar. Sus ojos tenían un color rojizo, como aquellos de los trasnochados, pero irradiaban un sentimiento de odio. Su rostro era muy alargado, y su boca mostraba un semblante de seriedad, Me miró y repentinamente mostró una tétrica sonrisa. Sus dientes tenía el aspecto de haber sido maltratados por el descuido, era como fuera un enfermo mental, un psicópata. Y de sus labios escurría sangre, así es. Me quede perplejo, sabía que eso no podía ser normal, pero después de analizar lo ocurrido anteriormente, todo podía suceder. Y esta vez empezaba a preocuparme.

La camioneta se alejo unos metros, y sabía lo que haría. Se abalanzó sobre mí, pero aplique el freno y esta pasó de largo. Sudaba frío, no controlaba mis reflejos y aquella visión seguía en mi mente. Divisé la salida y la tome sin pensarlo.

Aquella camioneta me siguió, no podía distinguir al piloto pero si a su acompañante. Manejaba como loco, violando todo tipo de reglas establecidas para el conductor. Podía más mi instinto de supervivencia que cualquier riesgo a un accidente. La maldita camioneta aún me seguía, y yo estaba por llegar a mi casa. No podía guiarlos hasta ahí, no señor. Así que decidí empezar un juego en el cual el objetivo era perderlos.

De pronto, sonó mi celular. Número sin identificar. Mal presagio. Decidí contestar, no se porque lo hice. Y esa la misma voz de la tarde.
- Corre mientras tengas con que hacerlo -. Colgué inmediatamente, ya ni siquiera tenía nervios, eludía cualquier obstáculo sin pensar en las consecuencias, pero sin lograr mi objetivo, y pensaba que tal vez podía acorralarme o algo así.

Y volvió a sonar el maldito celular. Numero no identificado, contesté sin pensarlo. – ¡Que diablos quieren de mi! – grité desesperado. Silencio inmenso. La respuesta se presentó de improvisto: - Te dije que no te dejaría solo. Haz todo lo que yo te diga y saldremos juntos de esto, ¿quieres? - . Era ella. ¿Como sabía que estaba en problemas, como saber si estaba detrás de esto o realmente quería ayudarme? La moneda estaba en el aire.


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Hoy es un excelente día. Espero que lo sea igual para ustedes.

jueves, 9 de agosto de 2007

Que hubiera sido...


¿Cuantas veces no hemos eschado esta trillada pregunta? En mi particular caso, una y otra vez. Y lo peor es que mientras crecemos, se nos hace mas recurrente. Que si hice, que si no lo hice, que por que diablos no lo hice, que hubiera pasado si lo hubiera hecho (perdón por la redundancia), y esto nos hace ver a veces nos aferramos mucho al pasado....


Recuerdo muy bien aquellos días, en los que mis únicas preocupaciones de dia se resumían en lo que vería en la televisón, o tal vez las vacaciones familiares. No había más. Ni siquiera la nostalgia por los "buenos" tiempos. Pero de pronto, comienzas a extrañar ciertos sucesos, que la mayoría de las veces hacen que no disfrutes el presente.


Hace más o menos tres años, viví una etapa muy oscura de mi vida. Realmente en esas fechas ansiaba volver al pasado, recordaba como estaban las cosas, y ahora, a pesar que fue un mal momento, lamento no haberlo disfrutado como quisiera.


El punto es que se viva el presente, que se disfrute al máximo, sean buenas o malas noticias, y hagamos lo que en este momento nos nazca hacer. Es mejor tener recuerdos que ilusiones.


Este fue un momento de reflexión (o de un avanzado estado de embriaguez). De que le sirve al hombre ganar el mundo entero (de mucho diría yo), si se pierde a si mismo ( frase de multimedios TV)

III

"Aquella chica habló de nuevo - Gracias por tus atenciones – dijo en tono muy cortes. Y es lo menos que podía esperar de una extraña que irrumpió en mi casa y que me amenazó, pero que tal vez me salvo de algo peor...

Estaba muy confundido, por todo lo que estaba sucediendo que solo sonreí tímidamente, mientras recogía la vasija del helado.
Me gustaría saber tu nombre – musité, y ella dijo – Me llamo Ángela - .
El primer, pero el más intrascendente enigma estaba resuelto. De que serviría saber su nombre, necesitaba respuestas a lo que había ocurrido unos minutos atrás.

- ¿Y que te trae por mi casa? – pregunte amablemente, esperando una cordial conversación luego de una vorágine de emociones. – Eso no te incumbe – respondió de forma altanera, cambiando radicalmente su carácter.
- ¡La curiosidad mató al gato!– exclamó, sin dirigirme la mirada. Y se dirigió a mi laptop, encendiéndola de nuevo, y esta vez conectando algo que saco de un bolso de su pantalón, algo esférico de color plateado, con un cable.

Realmente me desagradó la forma en que se expresó después de tantas atenciones de mi parte, y no es que se lo reproche, pero detesto que la gente se comporte de esa manera, aun cuando las circunstancias lo ameriten- No es la forma correcta de responderme – dije, mientras ella empezaba a conectar su dispositivo, – solo pregunto porque me preocupó la forma en que actuaste hace unos momentos -.

Se giro hacia mí, y de nuevo en tono cortante, respondió:
- Nunca pedí que te preocuparas por mí - . Esa chica ahora me estaba exasperando, y no pensaba dejar que se burlara de mi, así que cambie el ambiente de la conversación a un tono más ácido.
Puedo hacer y deshacer mientras este en mi propiedad, lo que debería es preocuparme por los daños que tu causaste, además de cometer varios delitos de un solo tajo, pues invadir propiedad privada y privar de la libertad a una persona no son algo muy común por estos rumbos, pero puedo disculparte, tal vez seas alguna chica que me di el lujo de despreciar y ahora viene a mi, porque me necesitas – repuse en un tono muy enfadoso, aunque nunca deje de lado mi cortesía hacia ella.

- ¿Necesitarte? ¿Tanto como el ente que trató de destrozarte? Ese si que necesitaba de tu presencia – respondió de forma por demás agresiva. Pero había logrado mi objetivo, encontraba más pistas de quien era, que hacia, el porque de sus actos y lo que estaba detrás de mi puerta. ¿Un ente? ¿Algo así como un fantasma, mounstruo o extraterrestre? ¿Cómo debía interpretarlo? ¿Estaba desequilibrada, o tal solo era una broma, muy bien planeada por mis amigos? Mi mente trabajaba de formas que hacia tiempo no lo hacía.

Necesitaba hacerle más preguntas, pero no sabía como sacarlas a flote. Hasta ahora mis tácticas habían resultado, pero se veía demasiado lista como para caer dos veces con el mismo truco. Y todo esto sucedía mientras ella desarmaba mi portátil, y aquella extraña esfera de pronto se desinfló, literalmente. Se convirtió en un pequeño disco, que introdujo de alguna manera dentro de la misma, y volvió a cerrarla.

Después de esto, se giro de nuevo hacia mi, y comenzó a hablar.
- Mira, no me conoces, pero yo si. Disculpame por mi forma de actuar hace unos momentos, pero era necesaria. No puedo decir nada por ahora, solo que tengas mucho cuidado con lo que digas o hagas, no confíes en las demás personas, porque lo que acabas de observar hace unos momentos fue solo una advertencia, lo peor estar por venir… -
Espera – la interrumpí, - ¿de que hablas, porque no decir las cosas de una vez, para que tanto misterio? -
No estas preparado para la verdad, solo te puedo decir que estaré muy cerca de ti, no menciones esto a nadie, y si no crees en algo divino, es mejor que empieces a hacerlo
Se levanto súbitamente, bajó las escaleras, la seguí, y al llegar a la puerta, se giró hacia mi y me miró fijamente, me dió un beso en la mejilla y dijo – Prepárate para lo peor, pero no temas, siempre estaré contigo – Salió de mi casa, abordo un auto negro, con polarizado, y se fue a toda velocidad. No tenia placas ni algún distintivo, solo se fué, así nada más. Ahora tenía ciertas piezas del rompecabezas, pero ni siquiera sabía como unirlas. Y algo me hacia presentir que las nubes se tornarían mas oscuras que de costumbre."

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El tercer capitulo de este ejercicio, gracias a los que me leyeron, y en especial a Viremar por sus buenas criticas

miércoles, 8 de agosto de 2007

II

Mi vida es algo monótona. Cuando a los 18 años te enfrentas a la cruda realidad de las obligaciones, deseas que todo pinte para bien. Soy de una familia con valores algo flexibles, que gracias a ello me han dado una perspectiva algo incrédula de la vida. La suerte no existe, son solo casualidades del destino. Causa y efecto. Nada proviene tan solo por desearlo. Y así lo aprendí. Después de pasar años tratando de llegar a la cima del esfuerzo, por fin me hallaba en el rumbo correcto, aunque después de lograr la estabilidad tan deseada en tiempos anteriores, ahora estaba en un completo lapso de coma...

Realmente mi vida se hallaba en un estado vegetativo. Había conseguido demasiadas cosas por las que había luchado, y ahora, siendo tan joven, parecía que entraba en una etapa de conformismo. Mi trabajo me llenaba, pero no me daba más expectativas. Mi vida sentimental siempre había estado por los suelos, y este año no había sido la excepción. Y mi vida familiar transcurría con las dificultades normales de una familia con adolescentes.

Y en uno de esos momentos en los que parecía que nada me sorprendería, sucedió aquella extraña aparición. Y ahora estaba ahí, observándola como parecía dormir placidamente. Aunque lo que mas me intrigaba era lo que había estado detrás de mi puerta. Esos extraños sucesos que hicieron sentir un caudal de adrenalina, nunca antes presenciados en mí ser. El miedo, la emoción, el terror, la curiosidad, la sorpresa y la duda se mezclaban y agolpaban sobre mi mente. No sabia que hacer, solo pensaba y buscaba respuestas a lo que había sucedido, sin antes haberme percatado de un detalle.

Mirándola descansar, sobre mi cama, me di cuenta de que había algo que me llamaba mucho la atención de aquella extraña. Desde aquella mirada lo note. Y ahora no dejaba de observarla, detenidamente. Una y otra vez recorría su rostro intentando descifrar el enigma de aquella chica.

De pronto abrió sus ojos, y su mirada se instalo en mí. Esos ojos, azules, no dejaban de mirarme, su rostro no se inmutaba, solo sus ojos expresaban algo que no podía entender. De pronto se comenzó a levantar lentamente, y en un latido estaba frente a mí, con sus manos sobre mi cuello y su mirada inquietante. Y repitió de nuevo aquellas palabras:
- Quiero algo helado…. – Dijo con cierto dejo de ternura.

- Solo tengo nieve - alcance a responder. Y ella asintió con una sonrisa.

- Espera un momento, vuelvo en seguida – baje rápidamente y tome aquel envase lleno de helado que un día atrás había comprado, y siendo egoístas, no pensaba compartirlo con nadie, pero dadas las circunstancias, debía hacerlo. No sabría como reaccionaria, tal vez era una desequilibrada y podría hacerme daño, o estaba confundida, que se yo. Mi única preocupación en ese momento era que el helado fuera de su agrado, y no podía explicarme porque algo tan intrascendente me podría importar tanto en ese momento.

Subí rápidamente y ella estaba sentada frente a mi laptop. Observe que escribía rápidamente, y pensé que tal vez enviaría un e-mail. Cuando mire la pantalla, solo escribía unos y ceros, el lenguaje maquina, pero no era al azar. Parecía que sabia lo que hacia, como hace unos momentos lo había hecho con el teléfono y el televisor.

De pronto se giro y alzo la mano pidiendo el helado. Empezó a comerlo lentamente, lo saboreaba a cada cucharada y por unos momentos dejo su tensa actividad y se deleitó como una niña. Me senté a su lado, intentando poder iniciar la conversación con aquella extraña, pero no me atrevía a arruinar su ritual.

Se volvió hacia mí, y con un gesto de amabilidad dijo – gracias -.
-De nada – respondí. Repentinamente, mi laptop empezó a emitir intensas luces que jamás había visto en una maquina normal. Eran de color azul, un azul muy metálico y los destellos tenían cierto patrón. Y así como aparecieron, se esfumaron. Y volvió a su estado normal, solo que ahora donde estaba esas combinaciones de unos y ceros estaba ahora extraños signos, de un tipo cuneiforme, muy extraños. Y las luces comenzaron de nuevo, aunque ahora con más rapidez. Estaba hipnotizado observándolas cuando volvieron a desvanecerse. Y ahora estaba un escrito en español. Y quise comenzar a leerlo, pero antes me volví hacia ella, pensado que le molestaría, pero no me prestaba atención, pues seguía absorta en su labor.
Volví la mirada, y la máquina se había apagado, solo alcancé a mirar de reojo las primeras palabras, que decían: “La Esperanza ha muerto.”.

martes, 7 de agosto de 2007

I

Sábado por la tarde. Sin ni obligaciones particulares. El televisor y yo. La peor o la mejor de las compañías, según sea el caso. Más que observar, me limitaba a ver lo que ocurría sin prestar la menor atención. Esperaba encontrar algo que me sacara del aburrimiento en el que estaba sumido, aunque mi cuerpo parecía no quererlo así.

Una pequeña habitación, con un tenue color amarillo que la hacia muy luminosa, un viejo retrato que me hacía pensar que la ignorancia es sinónimo de felicidad, el implacable ruido del ventilador, el televisor frente a mi y el control sobre mi mano. Vestía algo cómodo, de acuerdo a la ocasión, pues no tenía planes para este día.

Esperaba que sonara el celular. Pero no sucedía así. El sueño empezaba a entremezclarse con el aburrimiento y hacia presa de mis sentidos. Entre largos y pequeños bostezos me balanceaba, dejándomer llevar por las circunstancias.

De pronto, el ansiado timbre hizo acto de presencia. Salgo de mi letargo y miro fijamente el celular. Numero desconocido, adiós a la emoción. Pensé en no contestar, creyendo que tal vez sería algo sin importancia, pero ya que estaba de nuevo en mis sentidos, contesté con desgano.

- ¿Bueno, quien habla? - y nadie respondió,
Lo hice por segunda vez, y las cosas no cambiaron. - Gente sin que hacer, que forma tan estúpida de desperdiciar tiempo y dinero- pensé.

Cuando estaba a punto de colgar, aquel dejo el anonimato.
- No es bueno estar cambiando de canal-, respondió con voz pausada.
- Mire amigo, no estoy para bromas, así que váyase al carajo.-

Termine la llamada, y miré por la ventana. Había permanecido todo el tiempo cerrada, y ni siquiera estaba el volumen suficientemente alto para que algún vecino escuchara. Estaba sólo en casa, pero no había razón para temer, pues el día estaba en plenitud y pensé que podía haber sido algún bromista mezlado con la casualidad.
De pronto, alguien toca a la puerta. Miré por la ventana, pero no distinguí a nadie. La calle estaba extrañanemte sola, como si fuera un barrio abandonado. Bajé lentamente las escaleras y pregunté quien llama, pero nadie respondió.

Estaba frente a mi puerta, cuando escuché de nuevo los golpes sobre ella. Le advertí a quien estaba afuera que se identificara, y al no ver respuesta, decidí observar por mi ventana, pero nadie apareció.

- Tal vez sea el mismo bromista del teléfono - y entonces, con mucho enojo abrí decididamente la puerta, y con asombro, no hay nadie.

Cierro la puerta y escucho que golpean la puerta del patio. Avanzo unos pasos mientras pienso quien puede estar ahí. Es un patio, pero no da hacia ninguna calle, solo a la casa del vecino. Tal vez algo cayó por accidente y se brinco la barda, aunque eso no es muy bueno que digamos. Y ahora quiere pedir disculpas por ello. O pueden ser unos ladrones, y estoy solo.

Abro la puerta, no sin antes tomar mis debidas precauciones y no hay nada. Miro hacia la casa del perro, y este solo gruñía a la nada. Doy unos cuantos pasos y de pronto algo esta detrás de mi, respirándome en mi nuca. Con voz firme, sus palabras me quiebran la voluntad:
- Si respiras, te corto la garganta -

Miles de cosas surcan mi mente, mi vida entera se refleja hacia mi mismo. No podía gritar, no podía correr, no podía sentir. Estaba a la voluntad de aquel personaje, que sin duda seria el mismo que llamo hace unos momentos, aunque su voz no era del todo similar. No sentía, algún objeto sobre mi cuello, solo su respiración sobre mi nuca, podía moverme y asestarle un golpe que me permitiría correr o hacer algo para salir de la situación. Pero el pánico se apoderaba a cada instante de mí.

De pronto, sentí que me tomaba por el cuello, iba a morir, pensé. Espere lo peor, pero sus brazos se hicieron cada vez mas débiles. No quería voltear, me quede helado. Aspire valor, y gire esperando asestarle un golpe, sea donde fuere, iba a pelear, no me rendiría.

Observe, ahí estaba. Una joven de aproximadamente 20 años, largos cabellos rubios, bestia harapos muy extraños, un pantalón muy sucio y desgastado, sandalias de color negro y un saco con muchas hendiduras. Estaba boca abajo, la levante y observé detenidamente. Su rostro, su piel muy blanca, con facciones muy delicadas, no daba la impresión que aquel ser pudiera lanzar semejantes frases amenazadoras.

De pronto abrió los ojos, me miro fijamente. Nunca antes nadie lo había echo así, recorría cada parte de mi retina, me perdí en su miraba, no se porque. Notaba algo muy familiar en aquellos ojos, algo, que a pesar de la situación, me hacia sentir muy tranquilo.

Sorpresivamente, dobló mi brazo por la espalda y me obligó a entrar. Cerró la puerta y se dirigió hacia el teléfono, corto la línea y los contactos de los aparatos. Sabia lo que hacia. – Arriba - exclamo, no le reprochaba nada, estaba bajo su mando, que podía hacer. Además, algo me hacia confiar en ella. Subimos a mi recamara, cerro la puerta, y de pronto, algo hacia temblar las escaleras. No podía ser nadie, todo estaba cerrado. Las cortinas se habían tornado en un color negro muy intenso, y estaban selladas a las ventanas. No había forma de salir de allí. Y los pasos cada vez más cerca. La escalera retumbaba, y ella, solo cerró sus ojos y empezó a orar.

- ¿Que diablos estaba pasando?- dije en tono muy nervioso.
- ¡Cállate!, respondió amenazadoramente y prosiguió con sus rezos.

De pronto, algo estaba frente a mi puerta, parecía estar observando el ambiente, hasta que repentinamente la golpeó, una y otra vez, quería romperla, y solo escuchaba en breves momentos en que cesaban sus intentos, un terrible susurro, no sabia que hacer, y ella estaba muy tranquila.

Yo la observaba, solo oraba y yo sin poder hacer nada, todo parecía terminarse, estaba acabado, no sabia que sucedería, hasta que de pronto, el ruido se detuvo, y esa persona o cosa, bajo corriendo las escaleras y no se escucho mas.

Asome por las escaleras, mi puerta estaba rasgada como si algo con navajas lo hubiera hecho. Había rastros de algún líquido negro similar a la sangre alrededor de la puerta y por las escaleras.

Abrió los ojos y pregunto con voz muy suave: - ¿Estas bien?
Solo asentí con la cabeza, después dijo - Quiero algo helado –
- ¿Quien diablos es? - Me pregunte, pero no tuve mucho tiempo de meditarlo, ella perdió el conocimiento y quedo ahí, inerte, fatigada, y yo con mil dudas acerca de lo que sucedía.


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Un pequeño escrito originiado en mis tiempos de soledad. Ahi le continuaremos, hasta donde se pueda, saludos.

lunes, 6 de agosto de 2007

A G O S T O


"Agosto es el octavo mes del año en el calendario gregoriano y tiene 31 días. Se le puso este nombre en honor del emperador romano Augusto Octavio (Augustus Octavius). En el antiguo calendario romano, el año comenzaba en marzo y el sexto mes se llamaba Sextilis pero, en el año 24 antes de nuestra era, Octavio Augusto decidió darle su nombre y desde entonces Sextilis se llamó Augustus. Octavio imitaba así al ya fallecido Julio César quien, veintiún años antes, había hecho lo mismo con el quinto mes, hasta entonces llamado Quinctilis y que con él pasó a llamarse Iulius en homenaje a la familia Iulia, a la que pertenecía.Pero dar su nombre a Sextilis le pareció poco a Octavio, quien consideraba que aún no había alcanzado la misma gloria que Julio César, ya que Iulius tenía 31 días y Augustus, sólo 29. Por esa razón, el emperador alteró la duración de varios meses, quitando y poniendo días, hasta lograr que ‘su’ mes tuviera 31 días. Es por eso que aún hoy, dos mil años después, julio y agosto tienen 31 días cada uno."


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Una pequeña introducción para el 8vo mes del año. Queda muy poco, asi que aprovechen para hacer las cosas que han venido dejando pendientes. Saludos desde Mty City

miércoles, 25 de julio de 2007

Otra vez los penales

Foto: AP
La selección mexicana que compite en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro quedó fuera de la lucha por la medalla de oro al caer 5-4 con Jamaica, en penales; ahora irá por la de bronce.


Vite Comenta
No seria bueno que mejor se anularan esos desgraciados penales. Como puede ser posible que no podamos meter un gol tan facil , digo, ellos en eso son expertos, pero pos si los grandes los fallan , cuanto menos ellos, jejeje.

jueves, 19 de julio de 2007

El Árbol de los Problemas


El carpintero que había contratado para ayudarme a reparar una vieja granja, acababa de finalizar un duro primer día de trabajo. Las cosas no le salieron muy bien, su cortadora eléctrica se dañó y lo hizo perder una hora de trabajo y su antiguo camión se negaba a arrancar.


Ofrecí llevarlo a su casa y mientras íbamos en camino permaneció en silencio. Una vez que llegamos me invitó a conocer a su familia. Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando las puntas de las ramas con ambas manos.

Cuando se abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación: su bronceada cara estaba plena de sonrisas. Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa. Posteriormente, me acompañó hasta el auto. Cuando pasamos cerca del árbol sentí curiosidad y le pregunté acerca de lo que le había visto hacer un rato antes. Él me contesto: ese es mi Árbol de problemas. Sé que no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero una cosa es segura: los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos. Así que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego a casa. Luego en la mañana los recojo otra vez.

-Lo divertido es-, dijo sonriendo,...
que cuando salgo en la mañana a recogerlos, ni remotamente hay tantos como recuerdo haber dejado la noche anterior.


Vite comenta:
Cuantas veces nos hemos visto en la necesidad de sacar todo es estres generado por diversas causas, y afectando a personas que ni la deben ni la temen. Seria bueno pensar en hacernos de esa buena costumbre de dejar los problemas donde surgieron y mostrar nuestro mejor lado, solo asi las soluciones se presentan más claras. Es solo cuestión de pensarlo un poco.

miércoles, 18 de julio de 2007

Roban cárteles de 'Transformers' de las paradas de autobús de México

MÉXICO (AFP) - Los carteles publicitarios de la película 'Transformers' están siendo robados de las paradas de autobuses de la capital de México, aseguró el sábado la distribuidora de la cinta estadounidense, Paramount Pictures.




"En las calles de la Ciudad de México la gente está rompiendo los parabuses para quedarse con la publicidad de 'Transformers' (...). Solamente esta semana ha habido 60 robos de parabuses con el arte de los robots", informó la empresa en un comunicado.


La película 'Transformers', dirigida por Michael Bay, retoma la famosa serie de televisión de los años ochenta que narra una guerra entre dos razas de robots que pueden transformarse en animales mecánicos, vehículos y otras figuras.


En México tiene previsto su estreno el próximo viernes, mientras que en Estados Unidos está en las carteleras desde el 3 de julio y en su segundo fin de semana se ha situado a la cabeza de la recaudación en taquilla


Vite comenta:
Como México no hay dos (gracias a Dios)

martes, 17 de julio de 2007

Bienvenida

Pues ya andando en el internet, sin quehacer y sin vida social, pues le entramos a esto.
<---Segunda parte del texto ---> Aqui habra de todo un poco (lo que se me ocurra o lo que me den ganas de poner jeje) como en los demas blogs, y uno q otro tema especializado. Dudas, sugerencias, reclamos, regaños, criticas, halagos, se acepta de todo. Saludos a la banda de facpya que nos graduamos el Viernes 20 (eaaaaaaaaaaa). Puro LIA ajaja-

Y muchassssss felicidades a mi camarada Mayra Salinas Oviedo, muchos dias de estos, de rato va a ver pastel jajajaa.

Ahora si es la primera entradaaaaaaa.